Tipos de Costes de un Producto: Cuáles Son
Los tipos de costes de un producto son las categorías en las que se clasifica el gasto de fabricarlo o prestarlo: según su aplicación al producto (directos, indirectos y semidirectos) y según el nivel de actividad (fijos y variables). Conocer esta clasificación es imprescindible para calcular correctamente el precio de venta y la rentabilidad real de cada producto o servicio.
Para poder clasificar los costes a efectos de su gestión, primero se debe saber el comportamiento de estos.
El coste de materias primas es proporcional a las unidades fabricadas; los salarios se pueden considerar proporcionales, pero también cabe estimar una parte fija (sueldo base) y otra parte proporcional (comisiones); la energía se puede desglosar en una parte fija (mínimo) y otra proporcional (consumo).
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Tipos de costes de un producto
Los costes se suelen basar más en aspectos operativos que en aspectos conceptuales, dependiendo de la imputación al producto o según el nivel de actividad.
Por lo tanto, cuando se fabrican y/o almacenan varias gamas de productos, aunque sea dentro del mismo proceso, generalmente hay unos que ocasionan mayor gasto que otros.
Los tipos:
Costes según su aplicación al producto
Estos costes se clasifican en directos, que son aquellos relacionados con el proceso productivo, o indirectos, que son aquellos que no se pueden atribuir a ningún tipo de producto, como por ejemplo los sueldos; y los semidirectos, que son aquellos que no se pueden aplicar a un producto en concreto pero están localizados en una determinada área, como por ejemplo el salario del responsable de producción.
Se atribuyen tanto los costes indirectos como los semidirectos a cada producto utilizando el coeficiente de reparto. También existe la posibilidad de que algunos costes indirectos pasen a ser semidirectos.
Por ejemplo: Las maquinarias industriales suelen consumir gran cantidad de energía por lo tanto se suele instalar contadores unitarios a cada una de ellas para hacer estudios de consumo y así tener un mayor control.
Costes según el nivel de actividad
Dependiendo del nivel de actividad que tenga el producto se puede diferenciar de dos formas:
Costes fijos: Este tipo de coste es el más sencillo de identificar porque es aquel que independientemente de las unidades que sean producidas siempre está ahí. Este coste permite que una empresa pueda llevar a cabo su labor, como por ejemplo: salarios de administración, amortizaciones, etc. A corto plazo se mantienen estables aunque cambie el nivel de producción; es a largo plazo cuando la mayoría de los costes, incluidos los fijos, tienden a comportarse como variables, porque la empresa puede ajustar plantilla, instalaciones o contratos.
Costes variables: Estos costes, como hemos dicho anteriormente, varían en función de la actividad de la empresa porque están perfectamente ligados al binomio producción-ventas y al grado de utilización que demos a la maquinaria, a las instalaciones, los suministros etc.
Evidentemente no es lo mismo una cadena de montaje que fabrique 10 campanas extractoras de cocina a que fabrique 150.000 unidades. Para 10 necesitaremos un personal muy reducido mientras que para 150.000 deberemos ampliar plantilla en el proceso productivo y por lógica los costes indirectos de personal.

Conociendo el tipo de costes que cambian de valor según su aplicación a un producto o una actividad, surge una pregunta práctica: ¿se puede reducir el coste de un producto o servicio sin perder calidad?
Cómo reducir el coste de un producto
Sí es posible, aunque las palancas dependen del tipo de coste sobre el que se actúa:
- Sobre los costes variables: renegociar con proveedores, buscar alternativas de materia prima o reducir mermas y desperdicios en el proceso productivo.
- Sobre los costes fijos: aumentar el volumen de producción para repartir ese gasto entre más unidades (economías de escala), o revisar contratos de alquiler, suministros y servicios recurrentes.
- Sobre los costes indirectos: mejorar el criterio de reparto entre productos o automatizar tareas administrativas que hoy consumen horas de personal.
Esta clasificación de costes es también la base para elaborar un plan de negocio paso a paso con proyecciones realistas, y para hacer seguimiento de la rentabilidad con herramientas como el cuadro de mando integral.
