Núcleos de distribución y transporte: Plataformas Logísticas

Mapa de las principales plataformas logísticas y corredores de transporte en España, con las rutas que conectan ciudades como Madrid, Bilbao, Barcelona, Zaragoza, Valencia, Sevilla y Málaga.

Las plataformas Logísticas en España

Precisamente la logística coordina y planifica diferentes actividades con el objeto de que el producto llegue a su usuario final en el tiempo, forma adecuada y al menor coste.

Por ello, para el buen funcionamiento de la gestión logística, están las plataformas logísticas: zonas definidas donde se desempeñan las actividades concernientes al transporte, empaquetamiento y distribución, tanto de mercancía nacional como internacional de uno o varios operadores logísticos.

Según la RAE, la logística es el conjunto de medios y métodos necesarios para llevar a cabo la organización de una empresa o de un servicio, especialmente de distribución.

Qué es una plataforma logística y para qué sirve

Las plataformas logísticas son los núcleos de distribución y transporte del dispositivo de la logística. Su origen está en agrupar en un mismo punto geográfico todas las funciones logísticas y las operaciones de valor añadido en las mercancías, y ser el eje de su posterior distribución.

La plataforma logística es una actividad económica que genera inversiones y empleo. Esta actividad no crea ningún problema adicional a la comunidad o al entorno, ya que, por el contrario, genera riqueza en el entorno físico donde está situada. En España existen ejemplos consolidados de este modelo, como la Plataforma Logística de Zaragoza (PLAZA) o la Zona de Actividades Logísticas (ZAL) del Puerto de Barcelona, que agrupan a cientos de operadores en un mismo enclave.

En una plataforma logística se congregan diversos tipos de tráfico que provienen de lugares geográficos distintos, lo que permite optimizar la productividad de las operaciones de transporte al mover volúmenes mayores de carga y organizar cargas combinadas de distintos clientes.

Tipos de plataformas logísticas

En función de su complejidad operativa y su grado de unificación, existen distintos tipos de plataformas logísticas:

El punto de distribución unimodal

Es aquel en el que las infraestructuras actúan como almacén. La distribución se orienta principalmente a la gestión del flujo de existencias hacia el usuario final y del inventario asociado. Este tipo de infraestructuras están dirigidas al transporte terrestre por carretera.

Las zonas logísticas

Son las que tienen un gran grado de integración de operaciones a través de actividades de consolidación, emplazamiento y redireccionamiento. Estas infraestructuras incorporan espacios de concentración de tráfico y de separación de carga, enlazándola con otros puntos a través de un tipo de transporte diferente — de hecho, este modelo de infraestructura integra por lo menos dos tipos de transporte.

Por lo tanto, en este tipo de plataformas es posible poner en marcha estrategias de postponement geográfico (cuando se estandarizan procesos que permiten diferenciar los productos en las etapas finales del ciclo productivo) y de cross docking (un tipo de preparación de pedidos sin colocación de mercancía en stock ni operación de picking).

Las plataformas multimodales

Son nodos logísticos que conectan diferentes tipos de transporte de forma transparente para el cliente, donde la intensidad del proceso está en los servicios de valor añadido que se dan a la carga y no en el tipo de transporte que se utiliza. El transporte marítimo suele ser uno de los ejes de este tipo de plataformas, ya que a este tipo de infraestructura también se le conoce como hub logístico, normalmente ligado a la existencia de un puerto para aprovechar las economías de escala en las rutas internacionales.

Elegir el tipo de plataforma logística adecuado es una decisión estratégica para cualquier pyme que gestione volúmenes de mercancía crecientes, ya que condiciona directamente sus costes de transporte y sus plazos de entrega.

Para decidir qué modelo conviene más a un negocio en concreto, conviene valorar cuatro factores: la cercanía a los principales puntos de producción o consumo, la conectividad real con los modos de transporte disponibles (carretera, ferrocarril, puerto), el nivel de servicios de valor añadido que ofrecen los operadores presentes en la plataforma (etiquetado, control de calidad, cross docking) y la capacidad de la infraestructura para absorber crecimiento sin obligar a cambiar de ubicación a medida que aumenta el volumen de mercancía gestionado.