Tipos de Existencias según su finalidad

Trabajador de almacén cargando cajas apiladas con etiquetas de 'fragile' entre estanterías industriales llenas de mercancía paletizada.

Los tipos de existencias según su finalidad son las distintas categorías en las que se puede clasificar el stock de un almacén según el papel que cumple: activas, de seguridad, óptimas, cero, de temporada, de especulación, en tránsito, de recuperación o muertas.

Tal y como vimos en otro post, las existencias tienen diferentes aspectos tanto económicos como físicos. Pero ¿sabemos diferenciarlas según su finalidad?

Tipos de existencias catalogadas según la finalidad

Las empresas deben tener en cuenta el tipo de existencias según su relación con la producción, ventas y la finalidad que persiguen. Por eso, es imprescindible conocer su clasificación:

  • Existencias Activas: Es el material con el que la empresa prevé hacer frente a la demanda durante un período de tiempo determinado y que estará marcado por un límite máximo que determinará la capacidad del almacén.
  • Existencias de Seguridad: Es complementario del stock activo y se crea para evitar la falta de existencias durante el plazo de aprovisionamiento (lead time). El stock de seguridad es una medida de contención ante una hipotética «rotura de stock» y que las existencias del almacén no puedan cubrir las necesidades de producción. Para evitar esta situación se crea un stock adicional cuya cantidad debe cubrir incrementos de consumo o incidencias de otro orden; puedes ver cómo calcular el stock de seguridad paso a paso.

  • Óptimas: Está formado por los productos que permiten satisfacer las necesidades previstas de ventas al mismo tiempo que consigue una mejor rentabilidad almacén-capital invertido.
  • Existencias Cero: Consiste en aprovisionar sólo la cantidad necesaria en el momento que se necesita, es lo que se denomina “Just in time”.
  • De temporada: Se crea durante épocas específicas previstas a fin de prever un aumento de las ventas de ciertos artículos, dichos artículos son estacionales, del tipo ropa invierno-verano, artículos de Navidad, rebajas, etc.
  • Stocks de especulación: Es el que se planifica anticipándose a una variación esperada de la demanda, el suministro o el precio. Este stock se suele crear en situaciones adversas de incertidumbre, del tipo de huelgas, guerras o cuando en un futuro próximo no sea posible abastecerse del artículo en cuestión. Aunque, un caso especial es el de los productos agrícolas como el café, el cacao…; éstos se recolectan una vez al año, pero su consumo es regular, y durante el mismo los precios varían según la demanda.
  • En tránsito: Es el que se encuentra entre etapas de los procesos de producción o distribución. Los fabricantes, generalmente, no responden instantáneamente a los pedidos solicitados por el comerciante y es preciso que éste disponga de existencias para satisfacer la demanda, mientras los productos de reposición están en proceso o camino.
  • Existencias de recuperación: Está formado por artículos que una vez que ya han sido utilizados, tienen aún vida útil y que pueden volver a introducirse en la cadena logística, como son materiales de envase y embalaje cajas, cestones, palets, etc. También es muy frecuente formar stock de recuperación con equipos en desuso (maquinaria, ordenadores…) que se retiran por su bajo rendimiento, pero sus piezas se utilizan en la reparación de otros equipos o se venden para la misma finalidad en otros países cuya tecnología no es tan avanzada.
  • Existencias muertas: Está formada por artículos que por diversas razones no cubren las necesidades que habían en el momento de su adquisición y que se encuentran almacenados como materiales obsoletos y su única salida es la venta como chatarra.

Estanterías de almacén con pallets de mercancía envuelta en film retráctil, vistas en perspectiva entre dos pasillos.

Las existencias según su finalidad deben garantizar que, cuando el cliente solicite un producto, este pueda proporcionarse sin demora. Por norma general se intenta que el nivel de existencias sea el mínimo posible, sin que se produzcan rupturas de stock.

En la práctica, la mayoría de almacenes combinan varios de estos tipos a la vez: la base suele ser el stock activo más el de seguridad, a los que se añaden existencias de temporada, de especulación o en tránsito según la actividad de cada empresa. Identificar correctamente qué tipo de existencias tiene cada referencia es el primer paso para una buena gestión de inventario, por ejemplo aplicando el método ABC de gestión de inventarios para priorizar el control sobre las referencias más críticas, o el Just in Time para tender a existencias cero. Reducir el stock al mínimo imprescindible sin caer en rupturas es también uno de los principios del Lean Manufacturing.